- Los precios de oferta publicados en Internet por sí solos no constituyen un indicador del valor real en los procedimientos judiciales
- La inteligencia artificial constituye una herramienta de apoyo, pero no sustituye la función del perito a la hora de evaluar las circunstancias concretas de cada vehículo
Madrid, 7 de octubre de 2026. – La magistratura consolida las tablas de GANVAM como referencia objetiva para determinar el valor de un vehículo en un procedimiento judicial. Esta ha sido una de las conclusiones de la I edición de GANVAM Jurídico, que -con la participación del Magistrado del Tribunal Supremo, Manual Marchena- ha reunido hoy a altos representantes de la judicatura, aseguradoras, peritos y empresas del sector en el Campus Chamberí de la Universidad Alfonso X El Sabio (UAX).
Organizado por la Asociación Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos (GANVAM) en colaboración con la Asociación Española de Desguace y Reciclaje del Automóvil (AEDRA), el encuentro nace con el objetivo de contribuir a generar criterios interpretativos estables que aporten mayor seguridad jurídica a las empresas del sector.
Uno de los principales puntos del debate se ha centrado en la valoración objetiva del automóvil. Cristina Villa (magistrada del Tribunal de Instancia de Madrid), Luis Murias (director general de DAT) y Pablo Molina (portavoz de la Asociación de Peritos de Seguros, APCAS), con la moderación de Jaime Barea (presidente de GANVAM), han puesto el foco en la importancia de contar con referencias construidas a partir de transacciones reales de mercado.
En este sentido, el sistema de valoración de GANVAM, con DAT como partner tecnológico, se obtiene del análisis de los precios reales de transacción (registrados por distribuidores, entidades financieras, etc.) y los precios de oferta de las diferentes plataformas online, entre otras fuentes. Los valores del índice GANVAM-DAT -imprescindibles para determinar el precio de reventa o también, por ejemplo, las cuotas de una financiación o un renting- tienen en cuenta no solo la antigüedad o el kilometraje para calcular la evolución del valor de un vehículo a lo largo de su vida útil, sino también variables como el estrés de la batería (tipo y tiempo de carga) o la telemática para determinar el estado tanto actual como futuro de los vehículos.
Según el director general de DAT, Luis Murias, “el valor GANVAM se nutre de transacciones reales y las combina con una identificación técnica precisa de marca, modelo, versión y equipamiento original. Se diferencia así de las ofertas publicadas en internet, que reflejan el precio al que un vendedor aspira a cerrar la operación, pero no necesariamente el importe final de la transacción”. Esta distinción resulta especialmente relevante para reducir discrepancias y aportar criterios homogéneos a la hora de determinar indemnizaciones o valorar siniestros totales.
“Para un juez, el informe pericial y las referencias objetivas son esenciales para poder justificar la sentencia”, ha explicado Cristina Villas, magistrada del Tribunal de Instancia de Madrid, “Cuando tenemos informes de bajo calado técnico o pantallazos de portales que no aportan rigor, acudimos a las tablas oficiales porque son lo más riguroso y solvente para resolver con equidad”.
A su vez, Jaime Barea, presidente de GANVAM, ha apuntado que “el valor GANVAM no es una cifra improvisada. Detrás hay una identificación exacta del vehículo por bastidor y una metodología estadística. Nosotros aportamos la técnica y la transparencia para que la judicatura disponga de la mejor información posible”.
La inteligencia artificial no sustituye el criterio del perito
Otro de los puntos centrales del debate ha sido el papel de las nuevas tecnologías en la valoración de automóviles. Los ponentes han destacado la capacidad de la inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y detectar anomalías de mercado, pero han coincidido en que estas herramientas deben complementar, y no sustituir, el criterio profesional del perito.
Los modelos predictivos pueden ofrecer un punto de partida para la valoración, pero corresponde al perito analizar las circunstancias específicas de cada unidad, como los trabajos de reacondicionamiento, las mejoras introducidas o las particularidades de su estado de conservación. La tecnología permite afinar el análisis de los datos; la función pericial aporta la valoración individualizada del vehículo.
“La inteligencia artificial no viene a quitarnos el trabajo, sino a optimizar tiempos. Para sacar una media de mercado o un dato estadístico no hace falta un perito, lo hace cualquier IA”, ha afirmado Luis Murias, director general de DAT.
Vehículos antiguos y eléctricos: cuando la peritación marca la diferencia
El encuentro también ha profundizado en dos situaciones en las que la intervención del perito resulta especialmente relevante para matizar la referencia objetiva de mercado. La primera corresponde a los vehículos de mayor antigüedad, entre 10 y 15 años, un segmento en el que puede existir una notable disparidad en el estado de conservación entre unas unidades y otras. Mientras las tablas GANVAM aportan una cifra base sustentada en el comportamiento real del mercado, la inspección del perito permite determinar si un vehículo concreto presenta un mantenimiento excepcional, mejoras u otras circunstancias que justifiquen ajustar su valoración.
El segundo escenario lo protagonizan los vehículos eléctricos, donde la antigüedad y el kilometraje resultan insuficientes como únicos parámetros de tasación. En estos modelos, el estado de salud de la batería se convierte en uno de los factores determinantes de su valor, ya que su desgaste puede variar en función de los hábitos de uso y carga. Por este motivo, la valoración pericial permite incorporar el estado real de este componente antes de fijar el valor del vehículo. De esta manera, el foro ha concluido que el Valor GANVAM proporciona una referencia objetiva de partida, mientras que el perito analiza las circunstancias concretas de cada unidad.



