Con la llegada de la Euro III, en el año 2001, se permite el uso de estos combustibles en vehículos privados, no sin antes revisar el criterio de homologación para estipular las características de todo el sistema y cumplir un máximo de seguridad en esta instalación. Cabe destacar que estos combustibles se pueden usar tanto en gasolina como en diésel, aunque en este último la ventaja o ahorro es muy pequeño, ya que se ve forzado a usar también gasoil mezclado con una proporción muy pequeña de gas.